Serie la segunda venida 10

Desastres Naturales Magnificados: La Tierra en Conmoción

Por Richard Rosado

En las profecías sobre los últimos días, se nos advierte que no solo las naciones entrarán en conflicto, sino que los elementos mismos de la naturaleza parecerán rebelarse. Terremotos en diversos lugares, olas del mar rompiendo sus límites y tempestades sin precedentes no son meros accidentes meteorológicos o geológicos. Desde una perspectiva espiritual, son el eco de una Tierra que gime bajo el peso de la iniquidad y que se prepara para su propia transformación milenaria. Los desastres naturales magnificados son el último llamado de atención de un Dios misericordioso que utiliza la voz de la naturaleza cuando el hombre ha dejado de escuchar Su voz apacible y delicada.


El Testimonio de los Elementos

Las escrituras explican que llegará un punto donde la amonestación verbal de los profetas y misioneros será seguida por una amonestación física de la Tierra:

  • Conmoción Universal: Doctrina y Convenios 88 enseña que después del testimonio de los siervos de Dios viene el testimonio de los truenos, los relámpagos y el mar. Esta magnificación significa que los desastres no solo serán más frecuentes, sino más intensos y en lugares inesperados.

  • La Tierra en Dolores de Parto: San Pablo comparó el estado de la Tierra en los últimos días con una mujer con dolores de parto. Los desastres son las "contracciones" que preceden al nacimiento de un mundo nuevo y purificado.

  • El Propósito de la Sacudida: Estos eventos sirven para quebrar la falsa sensación de seguridad que el hombre moderno ha depositado en su tecnología, en su arquitectura y en su control sobre el planeta.


La Voz de los Profetas: "Todo estará en Conmoción"

El profeta José Smith declaró con solemnidad: "El tiempo vendrá en que nadie descansará sino en Sión y en sus estacas". Esta advertencia se refiere a un periodo donde el clima y la estabilidad geológica serán tan erráticos que solo la guía del Espíritu permitirá encontrar seguridad.

Los profetas modernos han reiterado que estos desastres son señales de que el "tiempo de los gentiles" se está cumpliendo. El presidente Russell M. Nelson ha instado a la Iglesia a no entrar en pánico, sino a aumentar nuestra capacidad de recibir revelación personal. Se nos ha enseñado que, aunque el Señor no necesariamente causa cada desastre, Él permite que ocurran para que los hijos de los hombres se detengan, reflexionen y vuelvan su corazón a lo que es verdaderamente eterno.


El Propósito: Humildad ante la Majestad Divina

La magnificación de estos eventos naturales tiene fines específicos:

  1. Eliminar la Complacencia: Los desastres nos recuerdan que somos polvo y que dependemos totalmente del Creador para cada aliento.

  2. Preparar el Terreno: Así como el fuego limpia el campo antes de la siembra, los juicios de la naturaleza preparan la Tierra para su estado paradisíaco.

  3. Fomentar la Caridad: En medio de las catástrofes, surge la oportunidad para que los puros de corazón demuestren amor y auxilio hacia sus semejantes, preparándose para la ley de Sión.


Invitación a la Meditación y al Cambio del Corazón

Este tema final nos sitúa en el umbral de la eternidad y nos exige una respuesta inmediata:

  • Medita: Cuando el suelo bajo tus pies se mueva o la tormenta arrecie, ¿en qué roca estará apoyada tu alma? ¿Tienes la paz interior necesaria para escuchar al Señor en medio del rugido de los elementos?

  • Prepárate: La preparación para los desastres naturales no es solo una mochila de emergencia; es la edificación de una vida de rectitud que no teme a la muerte ni a la pérdida material.

  • Cambia: El cambio de corazón que el Señor busca es que dejes de confiar en el "brazo de la carne". Aprovecha este tiempo de relativa calma para reconciliarte con Dios. Permite que la conciencia de la brevedad de la vida te lleve a perdonar más rápido, a amar más profundamente y a vivir cada día como si fuera el último antes de que todo esté en conmoción.

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