La Redención de Sión
Del Sueño de Misuri a la Realidad del Corazón
El Enigma de la Tierra Prometida
Desde los albores de la Restauración, ninguna palabra ha hecho vibrar el alma de los Santos de los Últimos Días con tanta fuerza como Sión. Para los primeros conversos de la década de 1830, Sión no era una metáfora; tenía coordenadas geográficas, olor a tierra fértil y la promesa de un refugio contra las tormentas del mundo. Sin embargo, la historia nos cuenta una narrativa de aparente fracaso: expulsiones, pérdida de propiedades y un éxodo hacia las montañas del Oeste.
¿Ha fallado la promesa? ¿Es la "Redención de Sión" un evento estancado en el pasado o una profecía que aún espera su cumplimiento? Para entender nuestro papel hoy, debemos desentrañar la redención de Sión no solo como un evento histórico, sino como un proceso vivo que exige la transformación total de la sociedad y del individuo.
Los Tres Pilares de la Redención
Para comprender qué significa "redimir" a Sión, debemos basarnos en las revelaciones canónicas que establecen su fundamento:
El Pilar Geográfico (El Lugar Central): Según Doctrina y Convenios 57, el lugar para la ciudad de la Nueva Jerusalén es Independence, Misuri. La redención, en este sentido, implica la recuperación y dedicación de esa tierra sagrada para el retorno del Señor.
El Pilar Socioeconómico (La Ley de Consagración): Sión no puede existir donde hay desigualdad extrema. El marco teórico de Sión exige que seamos "uno", lo cual se manifiesta físicamente en la eliminación de la pobreza a través de la mayordomía y el sacrificio (Moisés 7:18). La redención de Sión es imposible bajo el sistema económico de "Babilonia", el cual se basa en la acumulación y la competencia. El marco teórico de la redención exige una transición hacia la Consagración.
La Mayordomía vs. La Propiedad: En el modelo de Sión, el individuo reconoce que no es "dueño" de nada, sino un "mayordomo". Cuando José Smith enseñó la Ley de Consagración en Misuri, el proceso era legal y espiritual: el miembro entregaba sus bienes a la Iglesia y recibía de vuelta una "heredad" o mayordomía suficiente para sus necesidades y las de su familia.
El Superávit y el Almacén: Lo que el mayordomo producía por encima de sus necesidades se entregaba al "Almacén del Señor". Este recurso no era para enriquecer a la institución, sino para redimir al pobre.
El Propósito Espiritual: La meta no es solo la justicia social, sino la unidad absoluta. Mientras un hermano tenga más de lo que necesita y otro menos de lo que requiere para su subsistencia, el "corazón" de Sión está fracturado. La redención de Sión es, por tanto, el acto de sanar esa brecha económica para que el Espíritu pueda fluir sin obstáculos.
El Pilar Espiritual (La Pureza de Corazón): El Señor definió Sión como "los puros de corazón" (DyC 97:21). Sin esta condición, cualquier ciudad física es simplemente otro asentamiento humano. Si la Ley de Consagración es el cuerpo de Sión, la Pureza de Corazón es su alma. Sin este pilar, la redención sería una simple reforma política.
La Definición de "Puro": En el contexto de las escrituras de la Restauración (Moisés 7), la pureza no significa perfección sin error, sino integridad de intención. Un corazón puro es aquel que ha sido despojado de la "doble mira". Es un corazón que busca la gloria de Dios y el bienestar del prójimo con la misma intensidad que el propio.
La Transformación del Deseo: La redención de Sión requiere lo que el profeta Alma llamó un "potente cambio de corazón". Para que Sión sea redimida, sus ciudadanos deben haber perdido el deseo de hacer lo malo y, en su lugar, tener un deseo constante de hacer lo bueno.
La Sión de Enoc como Modelo: El marco teórico siempre nos remite a la ciudad de Enoc. Ellos lograron la redención porque "eran de un solo corazón". Esto implica una empatía tan profunda que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos, y el éxito de uno es el gozo de todos. La redención de Sión es el clímax de este refinamiento espiritual.
La Gran Paradoja
Es importante que mencionar que la redención de Sión es tanto un regalo como un logro. Es un regalo de Dios porque solo Su gracia puede santificar un lugar, pero es un logro humano porque Él no redimirá un lugar donde el pueblo no esté dispuesto a vivir estas leyes.
"En la antigüedad mis discípulos buscaron motivo el uno contra el otro, y no se perdonaron unos a otros en su corazón; y por esta maldad fueron afligidos y disciplinados con severidad. Por tanto, os digo que debéis perdonaros los unos a los otros; pues el que no perdona las ofensas de su hermano, queda condenado ante el Señor, porque en él permanece el mayor pecado." (DyC 64:8-9).
El Camino hacia la Redención
I. El "Porqué" de la Demora: Las Lecciones de Misuri
Muchos se preguntan por qué los santos no han regresado a heredar sus tierras en el condado de Jackson. La respuesta se encuentra en la revelación recibida tras el fracaso del Campo de Sión: "Sión no se puede edificar sino sobre principios de rectitud" (DyC 105:5). La redención fue suspendida no por falta de poder divino, sino por la falta de preparación del pueblo para vivir la ley celestial.
II. Diferencia Crucial: El Recogimiento de Israel vs. La Redención de Sión
Es vital que el lector no confunda estos dos conceptos, aunque están entrelazados:
El Recogimiento de Israel: Es el proceso actual y masivo de buscar a los "dispersos". Es una obra de búsqueda, bautismo y sellamiento. Es traer a las personas al convenio, sin importar dónde vivan. Es el esfuerzo de formar las Estacas de la gran tienda de campaña la Iglesia.
La Redención de Sión: Es el destino final del recogimiento. Si el recogimiento es la mudanza, la redención es la construcción del hogar perfecto. La redención de Sión ocurre cuando ese Israel ya recogido alcanza tal grado de unidad y santidad que Dios puede volver a morar con ellos. Israel se recoge para poder redimir a Sión.
III. La Redención Hoy: El Papel de las Estacas
Hoy no marchamos en el Campo de Sión con armas, sino que trabajamos en las "Estacas de Sión". Cada estaca es un prototipo de lo que será la Ciudad Santa. Redimimos a Sión cada vez que:
Fortalecemos un matrimonio bajo convenios.
Utilizamos nuestros recursos para elevar al necesitado (Bienestar).
Purificamos nuestra vida de las influencias de Babilonia.
El Compromiso: ¿Eres un Edificador de Sión?
La redención de Sión no es algo que "esperamos que suceda"; es algo que hacemos que suceda. Cada acto de integridad, cada sacrificio personal por el bien del prójimo, es un ladrillo en los muros de la Nueva Jerusalén. No somos meros espectadores de una profecía; somos los agentes responsables de que la tierra sea digna de recibir de nuevo a la ciudad de Enoc.
Conclusión: Una Meditación para el Lector
Sión no es una meta a la que llegamos, es un espejo en el que nos miramos. Si al mirar a nuestra comunidad vemos desigualdad, estamos viendo a Babilonia. Si al mirar nuestro corazón vemos egoísmo, estamos viendo el exilio. La redención de Sión comenzará en el momento exacto en que decidamos que el bienestar de nuestro hermano es tan vital para nosotros como nuestro propio aire
Te invito a cerrar esta lectura con una pregunta personal: ¿Qué parte de "Sión" en mi vida personal todavía necesita ser redimida?
La redención de Sión comenzará el día en que nuestra voluntad individual sea absorbida por la voluntad del Padre. Antes de que las calles de Misuri sean pavimentadas con santidad, nuestros hogares deben ser santuarios de paz. Sión te espera, no en una coordenada de mapa, sino en la disposición de tu corazón para ser "uno" con Dios y con tus semejantes.
¿Estás listo para dejar que Dios prevalezca?


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