El Sacerdocio
Autoridad, Gobierno y el Poder para Servir
Por Richard Rosado
El sacerdocio no es simplemente un título o una posición de estatus; es el poder de Dios delegado al hombre para actuar en Su nombre para la salvación de la familia humana. Es un sistema de gobierno basado en el amor, el orden y, sobre todo, el servicio desinteresado.
1. El Fundamento de la Autoridad
En la Iglesia, ninguna organización o función administrativa opera de forma independiente. Todo emana de la misma fuente divina.
"Hay dos sacerdocios en la iglesia, a saber: el de Melquisedec y el Aarónico, que incluye el Sacerdocio Levítico." DyC 107:1
"De estos dos sacerdocios, toda autoridad o cargo en la iglesia es un apéndice." DyC 107:5
Oficios del Sacerdocio: El Orden y las Ordenanzas de Dios
Para entender por qué el sacerdocio está dividido, debemos mirar hacia atrás en la historia bíblica. Originalmente, solo existía el Sacerdocio Mayor, pero debido a la falta de disposición del pueblo para santificarse, el Señor estableció un orden preparatorio.
¿Por qué existen dos divisiones?
La división existe por una cuestión de misericordia y orden. El Sacerdocio de Melquisedec es el sacerdocio superior, que permite el acceso a las bendiciones espirituales más profundas y a la presencia de Dios. El Sacerdocio Aarónico fue instituido como un "sacerdocio preparatorio" para administrar las cosas temporales y las ordenanzas de arrepentimiento.
"Hay dos divisiones o secciones: el Sacerdocio de Melquisedec y el Sacerdocio Aarónico, que incluye el Sacerdocio Levítico." DyC 107:6
La razón por la que el Sacerdocio Mayor lleva el nombre de Melquisedec es para evitar la repetición excesiva del nombre del Señor ("Sacerdocio según el Orden del Hijo de Dios"). Melquisedec fue un gran Sumo Sacerdote que demostró que, mediante este poder, se puede alcanzar la rectitud perfecta.
Ordenanzas y Responsabilidades por División
1. Sacerdocio Aarónico (El Sacerdocio Menor)
Este sacerdocio tiene las llaves del ministerio de ángeles y del evangelio preparatorio. Se enfoca en la purificación externa y el servicio comunitario.
Ordenanzas: El Bautismo y la administración de la Santa Cena.
Enfoque: Arrepentimiento, servicio al prójimo y cuidado de las necesidades temporales de la Iglesia.
2. Sacerdocio de Melquisedec (El Sacerdocio Mayor)
Posee el derecho de presidencia y tiene autoridad sobre todos los oficios espirituales de la Iglesia en todas las edades del mundo.
Ordenanzas: Confirmación (don del Espíritu Santo), bendiciones de salud, conferir el sacerdocio, apartar a miembros en llamamientos, bendiciones de consuelo y las ordenanzas sagradas del Templo (investiduras y sellamientos).
Enfoque: Dirigir la Iglesia, revelar la voluntad de Dios y administrar las bendiciones espirituales más altas.
Tabla de Oficios y Responsabilidades
| Sacerdocio | Oficio | Responsabilidad Principal |
| Aarónico | Diácono | Repartir la Santa Cena, cuidar los edificios y servir como mensajero. |
| Maestro | Preparar la Santa Cena, ministrar a las familias y fomentar la armonía. | |
| Presbítero | Bendecir la Santa Cena, bautizar y ordenar a otros presbíteros, maestros o diáconos. | |
| Obispo | Presidente del quórum de presbíteros y juez común en Israel. Administra bienes temporales. | |
| Melquisedec | Élder | Conferir el don del Espíritu Santo, bendecir a los enfermos y ministrar espiritualmente. |
| Sumo Sacerdote | Presidir y tener autoridad sobre los asuntos espirituales de la Iglesia. | |
| Patriarca | Dar bendiciones patriarcales para declarar el linaje y el potencial eterno. | |
| Setenta | Actuar como "testigo especial" y viajar para predicar el evangelio bajo la dirección de los Doce. | |
| Apóstol | Testigo especial del nombre de Cristo en todo el mundo; posee todas las llaves del reino. |
Un Recordatorio Importante
Aunque existan diferentes oficios, ningún oficio es "más importante" que otro ante los ojos del Señor en cuanto a dignidad personal. Un Diácono que cumple su deber con amor es tan aceptable para Dios como un Apóstol. La diferencia radica únicamente en el alcance de la responsabilidad y las llaves que se poseen para actuar.
2. El Oficio de Obispo: Tradición y Revelación
La figura del Obispo tiene una raíz profunda que conecta la antigua ley con la restauración moderna.
Descendientes literales: Por derecho de linaje, los descendientes de Aarón tienen un derecho legal al obispado.
"Porque si son descendientes literales de Aarón, tienen un derecho legal al obispado, si son los primogénitos de entre los hijos de Aarón." DyC 107:16
Sumos Sacerdotes: En ausencia de un descendiente literal, un Sumo Sacerdote del Sacerdocio de Melquisedec tiene la autoridad para actuar como Obispo.
"Sin embargo, un sumo sacerdote del Sacerdocio de Melquisedec tiene autoridad para oficiar en el oficio de obispo... cuando no se puede hallar a un descendiente literal de Aarón." DyC 107:17
3. Las Llaves del Sacerdocio: El Poder de Dirigir
Si el sacerdocio es el "motor", las llaves son el "interruptor" que permite que ese poder se use de forma ordenada. Las llaves son el derecho de presidencia. en otras palabras las llaves nos permiten actuar en el momento y el lugar designado.
"El poder y la autoridad del sacerdocio mayor, o sea, el de Melquisedec, consiste en poseer las llaves de todas las bendiciones espirituales de la iglesia." DyC 107:18
4. El Sacerdocio en Tiempos de Crisis (Pandemia)
La historia reciente nos recordó que el sacerdocio no está limitado a los edificios. Durante la pandemia, el poder del sacerdocio entró en los hogares. La Santa Cena se administró en mesas de comedor y las bendiciones de salud sostuvieron a los enfermos. Esto demostró que el hogar es el centro del Evangelio y el sacerdocio es la fuerza que lo santifica.
El Juramento y el Convenio del Sacerdocio: Una Alianza Eterna
En el Evangelio, un convenio es una promesa bidireccional entre Dios y el hombre. Sin embargo, el Sacerdocio de Melquisedec se recibe con un juramento, lo cual significa que Dios mismo empeña Su palabra con una certeza absoluta de que cumplirá Su parte si nosotros somos fieles.
1. La Parte del Hombre: Recibir y Magnificar
Nuestra responsabilidad comienza con un acto de aceptación humilde. No basta con que se nos impongan las manos; debemos "obtener" el poder mediante la fe.
"Porque los que son fieles hasta obtener estos dos sacerdocios de los cuales he hablado, y magnifican su llamamiento, son santificados por el Espíritu para la renovación de sus cuerpos." DyC 84:33
¿Qué significa magnificar? No es hacer que el hombre se vea grande, sino hacer que el llamamiento se vea grande ante los demás. Es como usar una lupa: no cambia el tamaño del objeto, pero permite que otros vean su belleza y detalle. Magnificamos el sacerdocio cuando servimos con tal amor que las personas ven la mano de Dios en nuestras acciones.
2. La Parte de Dios: La Promesa de Exaltación
Dios responde a nuestra fidelidad con una promesa que desafía la comprensión humana. Él no promete solo "ayudarnos", Él promete compartir Su herencia con nosotros.
"Y también, todos los que reciben este sacerdocio, a mí me reciben, dice el Señor... y el que me recibe a mí, recibe a mi Padre; y el que recibe a mi Padre, recibe el reino de mi Padre; por tanto, todo lo q
ue mi Padre tiene le será dado." DyC 84:35, 37-38
Esta es la "cláusula" más impactante del convenio: el acceso a la vida eterna y a la plenitud de la gloria del Padre.
3. La Advertencia Divina: El Peso de la Responsabilidad
El Señor es claro sobre las consecuencias de romper este convenio con ligereza. Debido a que el conocimiento y el poder otorgados son tan grandes, la responsabilidad de ser fieles es proporcionalmente alta.
"Y ¡ay de todos aquellos que no aceptan este sacerdocio que habéis recibido...! Mas el que quebrante este convenio, después de haberlo recibido, y se aparte totalmente de él, no tendrá perdón de los pecados en este mundo ni en el mundo venidero." DyC 84:42, 41
Esto no busca causar miedo, sino infundir reverencia. El sacerdocio es un fuego sagrado; si se usa con rectitud, ilumina el mundo; si se trata con desprecio o egoísmo, el poseedor pierde su conexión espiritual.
4. La Luz que nos Guía
Para no fallar en este convenio, el Señor nos da una clave en los versículos siguientes: el estudio constante de la palabra de Dios.
"Y ahora os doy el mandamiento... de estar atentos a las palabras de vida eterna. Porque viviréis de toda palabra que sale de la boca de Dios." DyC 84:43-44
Resumen:
El Hombre promete: Recibir el sacerdocio de corazón, magnificar sus llamamientos y vivir por cada palabra de Dios.
Dios promete: Santificar nuestro cuerpo mediante el Espíritu, darnos Su reino y todo lo que Él posee.
El Juramento: Es la garantía de Dios de que Él nunca romperá Su parte de la promesa.
6. El Llamado vs. El Poder Real
Muchos hombres poseen la autoridad (el derecho de actuar), pero pocos desarrollan el poder (la capacidad de invocar la ayuda del cielo). El poder depende de la rectitud personal.
"He aquí, muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. ¿Y por qué no son escogidos? Porque su corazón está puesto tanto en las cosas de este mundo... que no aprenden esta lección: Que los derechos del sacerdocio están ligados inseparablemente a los poderes del cielo." DyC 121:34-36
Muchos son llamados, pero pocos son escogidos: El Misterio del Poder
Muchos hombres en la Iglesia llevan en su cartera un certificado que dice que poseen el sacerdocio, pero no todos caminan con el poder del cielo a su lado. El Señor aborda esta realidad con una franqueza impresionante en la revelación dada a José Smith en la cárcel de Liberty.
1. El Riesgo del Corazón Humano
¿Por qué se pierde la conexión con el cielo? El Señor identifica tres obstáculos principales: el orgullo, la ambición mundana y el intento de controlar a los demás.
"Porque a tal grado han puesto su corazón en las cosas de este mundo, y aspiran tanto los honores de los hombres, que no aprenden esta lección única: Que los derechos del sacerdocio están inseparablemente unidos a los poderes del cielo y que estos no pueden ser gobernados ni manejados sino conforme a los prinipios de la rectitud"
DyC 121:35-36
El sacerdocio no fue diseñado para alimentar el ego, sino para alimentar a las ovejas del Señor. Cuando un hombre usa su posición para sentirse superior o para forzar la voluntad de otros, el Espíritu se retira.
2. El Retiro del Espíritu
El poder del sacerdocio es como la electricidad: requiere un conductor limpio. El pecado y la coacción actúan como aislantes que cortan el flujo de la energía divina.
"...Los derechos del sacerdocio están inseparablemente unidos a los poderes del cielo y que estos no pueden ser gobernados ni manejados sino conforme a los prinipios de la rectitud. Es cierto que se nos puede conferir; pero cuando intentamos encubrir nuestros pecados, o satisfacer nuestro orgullo nuestra vana ambición, o ejercer mando, dominio o compulsión obre las almas de los hijos de los hombres, en cualquier grado de injusticia, he aqui , los cielos se retiran, el Espíritu del Señor es ofendico, y cuando se aparta, se acabó el sacerdocio o autoridad de tal hombre."
DyC 121:36-37
3. El Sacerdocio como herramienta de Sanación
A diferencia del gobierno del mundo, que se basa en la fuerza, el gobierno del sacerdocio se basa en la persuación. Solo así puede "calmar la mente y sanar el corazón".
Para que un poseedor del sacerdocio logre sanar a quienes ama (su esposa, sus hijos, sus amigos), debe operar bajo estos principios:
Benignidad y mansedumbre: No hay espacio para la dureza de corazón.
Amor sincero: El amor que no busca nada a cambio es el que abre las puertas del cielo.
Escuchar el consejo: Especialmente el consejo de la esposa, quien es una compañera igualitaria y a menudo tiene una sensibilidad espiritual que complementa el poder del hombre.
4. Pagar el Precio por el Poder
Para ser "merecedor de las cosas del cielo", hay que pagar un precio que no se mide en moneda.
El precio es el tiempo: Tiempo en las escrituras y en el templo.
El precio es el sacrificio: Dejar de lado los deseos egoístas para velar por los demás.
El precio es la fe: Creer que las promesas del Señor en el Templo son reales y actuar en consecuencia.
Ser un portador del sacerdocio en el mundo de hoy es ser un faro en medio de una tormenta. No se trata de ser perfectos, sino de estar orientados hacia la luz. Al cultivar buenos atributos, estudiar con fervor y honrar a nuestras familias, permitimos que el Señor nos enseñe personalmente y nos convierta en instrumentos de Su paz.
"Deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente; entonces tu confianza se fortalecerá en la presencia de Dios; y la doctrina del sacerdocio destilará sobre tu alma como rocío del cielo."
DyC 121:45
¿Cómo magnificar el oficio hoy?
Magnificar no es "agrandar" el orgullo, sino hacer que el oficio sea más visible y eficaz a través de nuestras manos.
El precio del cielo: Solo quien paga el precio del sacrificio, el estudio y la pureza es merecedor de las cosas celestiales.
Atributos divinos: A medida que cultivamos la fe, la virtud, el conocimiento y la caridad, nuestra conexión con el cielo se fortalece.
La oración ferviente: El poder no llega por casualidad; se busca de rodillas.
El Sacerdocio y el Hogar
Un secreto fundamental para el poder del sacerdocio es la relación con la esposa. Si un hombre no aprecia a su esposa, no escucha sus consejos y no vela por ella con ternura, los cielos se retiran. El poder del sacerdocio debe usarse primero para calmar la mente y sanar el corazón de quienes más amamos.
La Esposa como Columna de Soporte: Fortaleciendo el Sacerdocio en el Hogar
El Sacerdocio no es un privilegio del hombre, es un regalo para la familia. Cuando una esposa decide ser una "ayuda idónea", se convierte en la guardiana del espíritu en su hogar. Aquí hay algunos principios para las hermanas que desean elevar la espiritualidad de su casa:
1. Filtrar las Voces del Mundo (Redes Sociales vs. Revelación)
El mundo moderno ofrece consejos rápidos que a menudo promueven el individualismo y el orgullo. Las redes sociales pueden ser una distracción que nos aleja de nuestra verdadera identidad divina.
El Consejo: Sean críticas con lo que consumen. Antes de seguir el consejo de un influencer, busquen el consejo de las Escrituras y de los profetas vivientes. La verdadera empoderación no viene de "parecerse al mundo", sino de parecerse a Cristo.
Evaluar el Contenido con el Filtro de la Verdad Muchas tendencias en redes sociales promueven la comparación, el materialismo o el desprecio hacia el rol del cónyuge.
Consejo: Pregúntate: "¿Esto que estoy viendo me invita a amar más a mi familia o me hace sentir insatisfecha con lo que tengo?". Si una cuenta o un "influencer" genera sentimientos de amargura, orgullo o descontento, es momento de dejar de seguirlo.
La Esposa como Guardiana de la Virtud. Cuando la esposa se enfoca en principios eternos en lugar de modas pasajeras, se convierte en una columna inamovible.
Consejo: Sustituyan el tiempo de "scrolling" por tiempo de estudio. Al leer las escrituras o los mensajes de la última Conferencia General, crean un escudo espiritual que ninguna tendencia del mundo puede atravesar.
2. Ser una Fuente de Ánimo, no de Crítica
El poder del sacerdocio en un hombre a veces es frágil frente a la crítica constante. Si un esposo siente que su hogar es un lugar de juicio, le será difícil ejercer su fe.
El Consejo: Procuren que sus palabras construyan. Un hombre que se siente respetado y apoyado por su esposa tendrá más confianza para buscar la inspiración del cielo para bendecir a su familia.
3. Cultivar el Espíritu de Mansedumbre
A veces, la cultura actual confunde la fortaleza con la dureza. Sin embargo, en el reino de Dios, la verdadera fuerza reside en la mansedumbre y la humildad.
El Consejo: Una mujer que busca el Espíritu y mantiene la paz en su corazón se convierte en un refugio. Cuando hay conflicto, la esposa que "escucha con el corazón" ayuda a que el esposo pueda ejercer el sacerdocio para calmar la mente y sanar el corazón de todos.
4. Orar por el Poseedor del Sacerdocio
A menudo olvidamos que los hombres también luchan con tentaciones, dudas y presiones externas.
El Consejo: Oren específicamente por su esposo. Pidan que él pueda tener la fuerza para magnificar su oficio. Su fe como hermanas tiene un poder inmenso para invocar la protección celestial sobre su compañero.
Una Reflexión para Ambos
Es importante recordar que el matrimonio es un convenio de igualdad.
"En estos sagrados deberes, el padre y la madre, como compañeros iguales, están obligados a ayudarse el uno al otro..." — La Familia: Una Proclamación para el Mundo
Si una esposa siente que el mundo la arrastra, el esposo debe rescatarla con amor y ternura, no con autoridad dictatorial. Y si un esposo flaquea, la esposa debe ser la columna que lo sostenga con paciencia y fe. El Sacerdocio funciona mejor cuando ambos miran en la misma dirección: hacia Cristo.
El Templo: La Escuela del Señor
El Señor desea enseñarnos personalmente. En el templo, la doctrina del sacerdocio "destila sobre el alma como rocío del cielo". Es allí donde aprendemos a ser verdaderos reyes y sacerdotes, reinas y sacerdotisas.
Conclusión: El Sacerdocio como la Geometría del Amor Divino
El sacerdocio no es una herencia estática ni un galardón que se cuelga en la pared; es una corriente de vida que fluye desde el trono de Dios y busca un canal limpio por el cual pasar. El amor de Dios en acción no es una frase poética, es una realidad mecánica: el cielo no puede intervenir en la tierra si no encuentra manos dispuestas y corazones puros.
Pagar el precio por el sacerdocio no significa perder algo, sino intercambiar lo efímero por lo eterno. Es cambiar el orgullo por la mansedumbre, la distracción por la revelación y el egoísmo por el sacrificio. La verdadera inversión no se cuenta en monedas, sino en las cicatrices del servicio y en las horas de oración ferviente que nadie ve, pero que el cielo registra.
Una invitación a la meditación
Te invito a que hoy, en un momento de silencio, te hagas estas preguntas:
Si el Salvador entrara hoy a mi hogar, ¿encontraría un canal abierto para Su poder o encontraría interferencia causada por las voces del mundo?
¿Estoy usando mi autoridad para levantar el ánimo de mi esposa y mis hijos, o mi sacerdocio se detiene en la puerta de mi casa?
¿Es mi carácter un puente o un muro para quienes buscan la luz de Cristo?
Ser un portador digno es comprender que el sacerdocio es, en última instancia, el poder de ser como Él. No se trata de lo que hacemos en el púlpito, sino de quiénes somos cuando estamos solos. Que cada uno de nosotros decida hoy que ningún precio es demasiado alto y ninguna distracción es lo suficientemente valiosa como para perder el privilegio de ser las manos de Dios sobre la tierra.
"Porque de cierto, de cierto os digo, que grandes cosas os esperan." DyC 45:62

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