La Vida de Probación: ¿Un examen o un laboratorio de progresión?


Por Richard Rosado

Muchos nos hemos preguntado alguna vez: ¿Qué estamos haciendo exactamente aquí? A menudo usamos la palabra "probación" como si fuera un juicio final constante, pero si profundizamos en las escrituras y en la revelación moderna, descubrimos que esta vida es más bien un escenario diseñado con herramientas específicas para un propósito concreto.

El Núcleo de la Probación: Abraham 3:25

Para entender el "qué", debemos ir a la fuente. La respuesta se encuentra en una sola frase revelada al profeta Abraham:

"...y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare" (Abraham 3:25).

 


Aquí está la clave. La probación no es solo para ver qué sabemos, sino para ver qué hacemos (a pesar de todo). Es una prueba de acción, de voluntad y de integridad bajo presión. Pero no fuimos lanzados a este mundo a ciegas; venimos equipados con un "kit de herramientas" espirituales.


Herramienta 1: La Luz de Cristo (un brújula  interna que evoluciona)

Lo primero que recibes al nacer es la Luz de Cristo. A diferencia de lo que algunos piensan, esta luz no es estática; es dinámica y evoluciona según tu receptividad, funciona de acuerdo con la diligencia y atencion que le prestes. al inicio de tu vida aqui en la tierra La Luz de Cristo es tu instinto, luego se convierte en tu conciencia y te guia a la verdad y asi se convierte en la luz del Evangelio para quente gas una idea mas clara: 

  • Instinto: Ese impulso primigenio hacia la supervivencia y lo correcto.

  • Conciencia: La voz interior que distingue la armonía del caos.

  • Luz del Evangelio: El estado final donde la verdad se vuelve clara.

Nota importante: Esta luz funciona como una llama. Tus obras actúan como el oxígeno o el vacío: pueden hacer que la luz crezca hasta el día perfecto o que se atenúe hasta casi apagarse.


Herramienta 2: El Albedrío (Un sistema de cuatro partes)

Aquí es donde mi perspectiva difiere de la enseñanza común. Solemos decir que "nacemos con albedrío", pero técnicamente nacemos con el poder de decidir. El albedrío, en realidad, es un sistema complejo compuesto por cuatro interacciones esenciales. Si quitas una, el sistema colapsa:

ComponenteFunción en la Probación
El Poder de DecidirTu motor interno; la capacidad de ejercer voluntad propia.
La LeyEl marco de referencia. Sin leyes (físicas y espirituales), las decisiones no tendrían consecuencias ni orden.
El ConocimientoLa capacidad de distinguir el bien del mal (alimentada por la Luz de Cristo).
La OposiciónNo es solo "bueno vs. malo", sino cada circunstancia, desafío o situación que te obliga a elegir un camino sobre otro.
Sin oposición, el poder de decidir no tendría resistencia sobre la cual trabajar. Sin ley, no habría resultados. Sin conocimiento, seríamos inocentes, pero no libres. El albedrío es la suma de estas cuatro realidades.

​¿Nacemos con albedrío o con el poder de decidir?

​Para responder a esta pregunta con precisión doctrinal:

​Naces con el "Poder de Decidir": Como hijo o hija de Dios, traes contigo la capacidad de actuar. Esto es parte de tu naturaleza divina.

​El Albedrío es el "Entorno Educativo": Al nacer en este mundo mortal, eres colocado en un sistema donde los otros tres elementos (ley, oposición y conocimiento) están presentes. Por ejemplo cuando Adan y Eva fueron puestos en el Jardin del Eden ellos eran inocentes y no podian sentir gozo por que no conocian la miseria y no podian hacer el bien por que no conocian el pecado (2Nefi 2:23) es decir no tenian oposicion, por lo tanto no podian utilizar su poder de decidir, hasta que pareció Satanás.

​Por lo tanto, se podría decir que el albedrío es el don que Dios nos otorgó al crear las condiciones de la mortalidad, mientras que el poder de decidir es la herramienta que tú usas dentro de ese sistema.

​"Porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas... de modo que el hombre no podría actuar por sí mismo a menos que fuera atraído por lo uno o lo otro". (2 Nefi 2:11, 16).


Una distinción importante: Libertad vs. Albedrío


​Muchos líderes de la Iglesia (como el Élder Bruce R. McConkie o el Élder David A. Bednar) han enseñado que, aunque tenemos el albedrío para elegir, no tenemos la libertad de elegir las consecuencias. Una vez que se usa el poder de decidir para quebrar una ley, se pierde cierta libertad de acción futura.

Herramienta 3: El Cuerpo Físico (El

 Instrumento de Acción)

A menudo vemos el cuerpo solo como una vestidura, pero en esta probación, el cuerpo es la herramienta que permite que la voluntad se convierta en obra.

  • El amplificador de la prueba: El cuerpo introduce apetitos, pasiones y necesidades físicas. Aquí es donde Abraham 3:25 se vuelve un reto: ¿Haremos lo que el Señor manda incluso cuando nuestro cuerpo pide algo distinto (descanso, comodidad, gratificación inmediata)?

  • El poder sobre la materia: Se nos ha enseñado que tener un cuerpo nos da un dominio que los seres sin cuerpo no tienen. Es la herramienta que nos permite actuar en la esfera física.

  • El templo de la voluntad: La probación consiste en ver si el espíritu (que ya eligió a Dios en la premortalidad) puede ahora "domar" y dirigir esta nueva herramienta física para servir a los propósitos divinos.

Herramienta 4: El Velo del Olvido (El Filtro de la Autenticidad)

Esta es quizás la herramienta más incomprendida, pero es la que garantiza que la probación sea justa. El velo no es un castigo, es una herramienta de aislamiento voluntario.

  • ¿Por qué es necesario? Si recordaras claramente la gloria de la presencia de Dios y la majestad de tu hogar celestial, no sería una "probación" obedecer; sería una reacción lógica por conveniencia o miedo.

  • La prueba del "Ser": El velo borra el recuerdo, pero no borra tu naturaleza. Al no recordar quién fuiste, lo que hagas aquí revela quién eres realmente ahora.

  • Caminar por fe: El velo permite que la "Luz de Cristo" (la Herramienta 1) sea tu guía principal. Si haces lo que el Señor manda "a pesar de" no verlo y "a pesar de" no recordarlo, tu obediencia es pura y tu crecimiento es real.



Herramienta 5: La Expiación de Jesucristo (La Herramienta de Restauración y Poder)

Si la probación consiste en ver si haremos todas las cosas que el Señor mande, surge una realidad inevitable: vamos a fallar. Si el sistema terminara en nuestras fallas, la probación sería un callejón sin salida. Por eso, la Expiación de Jesucristo es la herramienta más sofisticada y amorosa de este proceso.

  • Más que un borrador de pecados: A menudo vemos la Expiación solo como algo que limpia, pero bajo la óptica de la probación, es una herramienta de capacitación. Nos permite intentar de nuevo sin perder lo aprendido.

  • La herramienta de "Calibración": Así como la Luz de Cristo nos guía, la Expiación nos permite ajustar nuestra trayectoria cuando el cuerpo o la oposición nos han desviado. Permite que el error se convierta en experiencia y no en un estado permanente.

  • El habilitador del "Hacer": A veces queremos cumplir lo que el Señor mande, pero nos faltan fuerzas. La Expiación nos otorga gracia, que es poder divino para hacer aquello que por nosotros mismos no podríamos.

"La Expiación no es solo para los pecadores, sino también para los santos que están tratando de ser mejores". Esta herramienta asegura que la probación sea sobre nuestro progreso, no sobre nuestra perfección inmediata.

 


Conclusión Final: El Maestro del Laboratorio

Al final del día, esta vida de probación no es un examen frío donde un Dios distante toma notas. Es un laboratorio diseñado con una precisión divina.

  1. La Luz de Cristo te da el sentido de dirección.

  2. El Albedrío crea el escenario de responsabilidad para que tus actos valgan.

  3. El Cuerpo te da la capacidad de interactuar con la creación.

  4. El Velo permite que tu elección sea auténtica y nazca de tu ser real.

  5. La Expiación garantiza que tus fracasos en el proceso no sean definitivos, dándote la oportunidad de ser pulido hasta que "hacer Su voluntad" sea tu naturaleza misma.

Como dice Abraham 3:25, estamos siendo probados. Pero no estamos solos, y ciertamente no estamos desarmados. Tienes las herramientas; la pregunta ahora es: ¿Cómo las usarás hoy?

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