La Escuela de un Profeta

 Las 7 Lecciones de Moroni a José Smith

                                                                                                                                 Por Richard Rosado

La preparación de José Smith no fue un evento aislado, sino un proceso de mentoría celestial que duró años. El ángel Moroni no solo fue un mensajero, sino un tutor que utilizó las experiencias personales de José para forjar su carácter. Aquí profundizamos en los principios fundamentales de esa capacitación:

1. El valor del silencio y la discreción sagrada

José aprendió que el hecho de recibir una manifestación divina no significaba que debía compartirla indiscriminadamente. Tras la Primera Visión, José descubrió por las malas que el mundo no estaba preparado para su mensaje, lo que le llevó a mantener un "silencio reverente" sobre muchos detalles. Moroni reforzó esto con una advertencia severa: José no debía mostrar las planchas ni el Urim y Tumim a nadie, a menos que se le mandara expresamente, bajo la advertencia de que sería "destruido" si desobedecía.

2. Reconocer y distinguir las influencias espirituales

Esta fue quizás la lección técnica más importante. Moroni enseñó a José a identificar el "sentimiento" que distingue al Espíritu Santo de otras influencias.

  • Contraste visual: En el cerro de Cumorah, Moroni le mostró en visión tanto "la gloria de Dios" como el "poder de las tinieblas" para que supiera distinguir ambos poderes y nunca fuera superado por el mal.

  • La purificación: José aprendió que la influencia del Espíritu Santo no solo da conocimiento, sino que purifica las afecciones naturales y fortalece el intelecto.

3. La integridad como el cumplimiento de convenios

Para Moroni, la integridad no era solo un concepto moral, sino la acción de cumplir estrictamente lo pactado con Dios. José falló en este principio varias veces antes de tener éxito:

  • El primer intento: En su primera visita al cerro, José fue impedido de tomar las planchas porque sus pensamientos se desviaron hacia el valor del oro. Moroni fue directo: "No has guardado los mandamientos del Señor".

  • El segundo intento: José dejó las planchas en el suelo para tapar la caja de piedra, olvidando la instrucción de no soltarlas de sus manos ni por un momento. Por esta falta de cuidado exacto, las planchas le fueron quitadas y tuvo que esperar otro año.

4. El albedrío: El profeta no es un títere

Moroni enseñó que un profeta debe ser un agente activo, no un instrumento pasivo. Dios esperaba que José tomara decisiones inteligentes y bien informadas por su propia iniciativa.

  • Iniciativa propia: El principio establece que, aunque el Espíritu advierte si una decisión es incorrecta, el profeta no debe quedarse sin hacer nada esperando instrucciones para cada paso.

  • Búsqueda activa: José tuvo que encontrar a su esposa, Emma, y a sus colaboradores mediante su propia fe y revelación personal.

5. La prioridad de los mandamientos sobre la amistad

Esta lección fue forjada en el dolor. José aprendió que la lealtad a los amigos, aunque es una virtud, nunca debe eclipsar la obediencia a Dios.

  • La tragedia de las 116 páginas: El deseo de José de complacer a su amigo Martín Harris, permitiéndole llevarse el manuscrito traducido, resultó en la pérdida del mismo y en el regaño más severo de su vida. Aprendió que "la amistad... no es tan importante como el guardar los mandamientos de Dios".

6. La omnisciencia divina y el plan para el éxito

José descubrió que el Señor no se sorprende por nuestros errores. El "Sexto Principio" enseña que Dios ya ha planificado el éxito de Sus hijos a pesar de sus debilidades.

  • Previsión divina: Siglos antes de que José perdiera las 116 páginas, el Señor ya había inspirado al profeta Nefi a crear un registro paralelo (las Planchas Menores) que cubriría exactamente el periodo perdido, asegurando que la obra no fracasara.

7. El Señor provee el auxilio necesario

Finalmente, José aprendió a confiar en que Dios proporcionaría los recursos exactos en el momento preciso.

  • Ayuda temporal y espiritual: Cuando José se sentía abrumado por la traducción o la falta de recursos, el Señor envió a personas como Oliverio Cowdery para servir como escriba, o a la familia Whitmer para darle refugio.

  • Mentores celestiales: José no solo fue visitado por Moroni, sino por muchos ángeles que actuaron como sus amigos, maestros y, en ocasiones, como quienes le disciplinaron para que pudiera cumplir su misión.


Fuente: "José y Moroni: 7 Principios que Moroni enseñó a José Smith" por LeGrand Baker y Christopher Coleman.

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