La Contradicción en el Edén: ¿Dio el Señor mandamientos imposibles de cumplir?

Por Richard Rosado

El relato del Jardín del Edén es fundamental para entender el propósito de nuestra existencia. Sin embargo, al analizar las instrucciones que recibieron nuestros primeros padres, surge una interrogante que ha desafiado a estudiosos por siglos: ¿Se contradijo Dios a sí mismo?

En este artículo, exploraremos la aparente paradoja de los dos mandamientos dados a Adán y cómo una lectura profunda de las escrituras revela un plan perfecto de progresión y albedrío.


El Conflicto de los Dos Mandamientos

En el Jardín del Edén, Dios entregó a Adán y Eva dos directrices que, a simple vista, parecían excluirse mutuamente:

  1. Multiplicarse y llenar la tierra: Según Moisés 2:28, este era un mandato divino. No obstante, las escrituras sugieren que Adán y Eva no podían cumplir con esta función reproductiva a menos que primero comieran del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

  2. La prohibición del fruto: Al mismo tiempo, Dios prohibió explícitamente participar de ese fruto (Moisés 3:17).

Esta situación presenta un dilema ético y doctrinal. Como bien citó el erudito Joseph Fielding McConkie: "No podían guardar ninguno de los dos mandatos sin transgredir al otro".

¿Había una salida?

Ante este escenario, surge la pregunta: ¿Había algo que Adán y Eva pudieran haber hecho para obedecer ambos mandatos simultáneamente? Y más importante aún, ¿cómo conciliamos este problema con el conocimiento de que Dios es un ser perfecto que no puede contradecirse?


    La Naturaleza de Dios y los Mandamientos

Según el erudito SUD Alonzo Gaskill, no está en la naturaleza de Dios dar mandamientos contradictorios. Su plan no consiste en acorralar a Sus hijos para que pequen inevitablemente.

Si aceptamos esto, debemos cuestionar:

  • ¿Por qué parece que Dios hizo precisamente eso en el Edén?

  • ¿Es justo que Dios nos castigue por romper un mandamiento cuando lo hacemos para obedecer otro?

  • ¿Fue realmente una trampa para Adán?

Para encontrar respuestas, debemos analizar con minuciosidad las palabras exactas registradas en el libro de Moisés.


  Un Análisis Profundo de Moisés 3:16-17

El pasaje clave dice:

"Y yo, Dios el Señor, le di mandamientos al hombre, diciendo: De todo árbol del jardín podrás comer libremente, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás. No obstante, podrás escoger segun tu voluntad porque te es concedido; pero recuerda que yo lo prohíbo, porque el día que de él comieres, de cierto morirás" (Moisés 3:16-17).

"Podrás escoger por ti mismo"

Lo primero que resalta es que este mandamiento es único en todas las dispensaciones. Es la única vez que el Señor da una instrucción y añade inmediatamente la frase: "no obstante, podrás escoger según tu voluntad, porque te es concedido".

En otros mandamientos, como "No cometerás adulterio", Dios no ofrece la desobediencia como una opción válida. Esto sugiere que el mandato del Edén debe tratarse de una manera distinta a una ley moral eterna.


    El Significado de "Comer Libremente"

Para entender qué estaba prohibiendo Dios exactamente, debemos enfocarnos en una palabra específica: Libremente.

En el versículo 16, Dios dice que Adán puede comer de cada árbol "libremente". En este contexto, "libremente" implica comer sin consecuencias. Adán podía disfrutar de los frutos del jardín sin que su estado físico o espiritual se viera alterado.

Sin embargo, al referirse al Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, la estructura del lenguaje implica lo siguiente:

  • La prohibición real: Dios no estaba prohibiendo el acto de comer el fruto en sí mismo, sino que estaba prohibiendo que Adán lo hiciera libremente (es decir, sin consecuencias).

El Señor simplemente le advertía que ese árbol era el único cuyas consecuencias no podían ser evitadas. Si participaba de él, el estado de inmortalidad y comunión directa con Dios terminaría.


   La Decisión de Adán: ¿Transgresión o Pecado?

La diferencia clave:

Haremos  una distinción técnica basada en la naturaleza del mandato:

  • Pecado: Se define como hacer algo que es intrínsecamente malo (como el asesinato o la crueldad).

  • Transgresión: Se define como la violación de un reglamento o ley establecida que no es necesariamente un mal moral en sí mismo, sino que se prohíbe para un propósito específico.

Ejemplo: Es como un niño que cruza la calle cuando sus padres le prohibieron hacerlo. No es un acto "malvado" per se, pero es una transgresión a una regla establecida para su seguridad.

Con esta perspectiva, la aparente contradicción se disuelve. Dios no estaba forzando a Adán a pecar; le estaba presentando una elección entre dos estados de existencia:

  1. Permanecer en el Jardín: En un estado de inocencia, sin posteridad y sin progreso, pero en obediencia a la restricción del fruto.

  2. Avanzar hacia la mortalidad: Cumplir el mandamiento de multiplicarse, pero aceptando la consecuencia inevitable de la caída (la muerte física y espiritual).

El presidente Joseph Fielding Smith explicó esta interacción de la siguiente manera:

"El Señor le dijo a Adán: aquí está el árbol del conocimiento del bien y del mal. Si quieres quedarte aquí, entonces no puedes comer esa fruta... Pero puedes actuar por ti mismo y puedes comerlo si quieres. Y si lo comes, morirás".


     ¿Hubo un Castigo Real?

A menudo se piensa que Dios castigó severamente a Adán y Eva. Sin embargo, al observar las consecuencias en Moisés 4:23, el Señor dice: "Maldita será la tierra por tu causa".

Es fundamental notar dos puntos:

        La maldición fue para la tierra, no para Adán. 

        Fue por "causa" (o por amor) a Adán.

La introducción del dolor, el trabajo y la lucha no fue un acto de venganza divina, sino una necesidad para el aprendizaje humano. Sin la caída, no habria oportunidades de progresar y no habría habido necesidad de una Expiación.

Nota: Exactamente, la "maldición" de la tierra consistió en los siguientes puntos fundamentales:

  • Paso de lo Inmortal a lo Mortal: La tierra cambió de un estado incorruptible y paradisíaco a un mundo caído donde reina la muerte. Antes de la caída, no existía la muerte para ninguna forma de vida: plantas, animales y seres humanos permanecían en el mismo estado en que fueron creados.


  • Pérdida de Luz y Gloria: Como resultado de la desobediencia, Adán y Eva perdieron las "vestiduras de luz" que poseían en el Edén. De la misma manera, la tierra perdió su esplendor original y se convirtió en una tierra "solitaria y triste", a menudo hostil para la vida humana.

  • Caída en el Espacio: Según las enseñanzas de profetas como Brigham Young, antes de la caída la tierra estaba ubicada cerca del trono de Dios (el Reino Celestial). Al caer el hombre, la tierra "cayó al espacio" y tomó su lugar en este sistema solar actual, donde el sol se convirtió en su fuente de luz.

  • Cambio en la Productividad del Suelo: En lugar de la abundancia sin esfuerzo del Edén, el suelo se volvió relativamente estéril y comenzó a producir "espinas y cardos". Esto obligó al hombre a trabajar afanosamente y obtener su sustento "con el sudor de su rostro"

  • Introducción de las Estaciones y Climas Extremos: Se cree que el proceso de "telestialización" de la tierra incluyó un enfriamiento de la atmósfera placentera del Edén, dando lugar a las estaciones y a regiones congeladas en los polos debido a la radiación solar

  • Propósito de la "Maldición": Esta condición de dificultad fue establecida por Dios para que el hombre tuviera un estado de probación. La lucha contra una tierra imperfecta proporciona las experiencias necesarias para el aprendizaje, el arrepentimiento y el progreso espiritual.

En resumen, la maldición de la tierra fue el mecanismo que creó el escenario de la mortalidad, transformando un paraíso estático en un mundo de desafíos donde el ser humano puede ejercer su albedrío y prepararse para la eternidad.


Conclusión: El Éxito del Plan Divino

En última instancia, la experiencia en el Edén no fue un error ni una contradicción fallida de Dios. Fue la implementación del albedrío moral. Adán y Eva no rompieron el plan de Dios; lo pusieron en marcha.

Gracias a que eligieron participar del fruto —y aceptar sus consecuencias—, la puerta a la mortalidad se abrió. Como resultado, hoy tenemos la oportunidad de aprender, de ser probados y, mediante la Expiación de Jesucristo, de regresar a nuestro Padre Celestial habiendo progresado de una manera que hubiera sido imposible en la estática perfección del Edén.

La Caída no fue una tragedia, sino un paso necesario y glorioso en el Plan de Felicidad.

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