¿Es Jesucristo el Salvador de todas las creaciones del Padre o solo el Redentor de nuestra Tierra?

Por Richard Rosado

La infinidad de las Estrellas y la Sangre del Redentor

A veces, al mirar el cielo estrellado, olvidamos que lo que vemos no es solo un espectáculo visual, sino un censo de las posesiones de nuestro Padre. En Moisés 1:33, el Señor declara con una sencillez asombrosa: "Y he creado incontables mundos". Sin embargo, esta revelación nos empuja inevitablemente hacia una de las preguntas más sublimes y, a menudo, menos discutidas en nuestros pasillos: ¿Dónde termina el alcance de la sangre derramada en esta pequeña mota de polvo llamada Tierra? ¿Es el sacrificio de Jesucristo un evento "local", limitado exclusivamente a los habitantes de este mundo, o es el latido de un corazón que da vida a cada rincón del universo? Hoy quiero invitarles a caminar conmigo por un sendero doctrinal poco transitado, un lugar donde la escritura se encuentra con la especulación profética. Analizaremos si nuestro Redentor es el Salvador de una sola esfera o el Redentor universal cuya magnitud apenas alcanzamos a vislumbrar.

La Realidad de un Universo Poblado

La amplitud de la obra de Dios es, según las escrituras, casi inabarcable. En Moisés 7:30, se nos dice que si fuera posible contar los millones de tierras como esta, no sería ni el principio de Sus creaciones. Esta realidad se confirma en Doctrina y Convenios 76:24, donde se nos revela que por el Hijo se crean mundos, y que sus habitantes son "engendrados hijos e hijas para Dios". Ante esta inmensidad, surge el gran debate: ¿Es Jesucristo el Salvador para todos estos mundos o Su misión se restringe a nuestro hogar planetario?

El Significado de una "Expiación Infinita"


Para comprender el alcance, debemos definir el término. En Alma 34:10-12 se nos explica que debe existir una "expiación infinita y eterna". El Élder Bruce R. McConkie, en Doctrina Mormona (págs. 64-65), sugiere que si la Expiación es infinita, su alcance debe afectar a un número infinito de creaciones. Sin embargo, existen dos escuelas de pensamiento sobre el termino "infinito":

  1. El primero: indica  que se  incluiría cada tierra creada por cualquier ser celestial en cualquier momento de la eternidad.

  2. El segundo: Indica que abarcaría las tierras que nuestro Padre Celestial ha creado y creará. Dado que Dios continuará siendo un creador por la eternidad, esta definición también es infinita porque incluye "siglos de los siglos".

Aquí surge un matiz: en 2 Nefi 9:20-21, se dice que Él salva a toda criatura "perteneciente a la familia de Adán". Esto sugiere que lo que es "infinito por naturaleza" (un acto de un Dios) no tiene por qué ser necesariamente "ilimitado en su alcance" (2 Nefi 9:7; Alma 34:10; D. y C. 20:17-18).

¿Por qué la Tierra? La Hipótesis de la Maldad Extrema

Si la Expiación de Cristo cubre cada una de las tierras creadas por nuestro Padre, ¿por qué precisamente vino aquí? Jacob sugiere en 2 Nefi 10:3 que no habría otra nación sobre la tierra (o quizás otro mundo) que se atreviera a crucificar a su Dios.

Brigham Young reforzó esta idea en el Journal of Discourses (10:175), planteando que esta tierra es uno de los reinos más bajos, pecaminosos e ignorantes que el Señor jamás organizó. El Presidente Joseph Fielding Smith coincidía en que Cristo fue enviado aquí porque en algún otro mundo no lo habrían crucificado, y Su muerte era necesaria para la redención. Esta es una acusación terrible pero fascinante sobre nuestra posición en la inmensidad delas obras de Dios.

El Misterio de los Títulos y la Pluralidad de Redentores

Al escudriñar Hebreos 1:1-2 y Moisés 1:31, nos encontramos con una constante: los mundos fueron creados por "el Hijo". Sin embargo, para el estudioso diligente, surge una pregunta que desafía nuestra comprensión tradicional: ¿Son  "Hijo", "Unigénito" y "Primogénito" nombres personales de un único ser para toda la eternidad, o son títulos funcionales asignados a quienes alcanzan una medida específica de gloria?

El "Primogénito" como un Rango de Inteligencia

Debemos considerar la posibilidad de que estas frases sean posiciones de honor dentro del consejo de los cielos. En este escenario, cada "ronda" de creación podría contar con un espíritu que, por su fidelidad e inteligencia preterrenal, se gana el título y la posición para redimir a sus hermanos. Si el Padre continúa creando mundos por siempre, ¿no es razonable pensar que el proceso de redención sigue un patrón repetible?

Bajo esta lógica, cuando leemos en D. y C. 76:23-24 que los mundos fueron creados por el Unigénito, podríamos estar viendo el modelo eterno: un sistema donde el "Primogénito" de cada ronda asume la responsabilidad de organizar la materia y, posteriormente, rescatar a la familia espiritual asignada a esa tierra.

"En consecuencia, toda tierra tiene su redentor, y cada tierra tiene su tentador". — Brigham Young (Journal of Discourses, 14:71).

La Juxtaposición: El Salvador y el Tentador

Esta cita de Brigham Young es clave. Si aceptamos que existe un solo Salvador para billones de mundos, nos veríamos obligados a aceptar la existencia de un "Diablo Cósmico" con presencia simultánea en toda la creación. Sin embargo, las escrituras parecen localizar la tragedia de Lucifer.

En D. y C. 29:28-30 y 76:33, 44-48, se nos describe el destino de Satanás: la segunda muerte. Algunos estudiosos, como W. Cleon Skousen, han sugerido que esta "muerte" implica una despersonificación o desorganización de su cuerpo espiritual. Si el tentador de este mundo enfrenta un final tan definitivo y localizado, refuerza la idea de que cada tierra tiene su propio drama de albedrío, con su propio tentador y, por necesidad de equilibrio, su propio Redentor.

Ciclos Eternos y la "Medida de la Creación"

¿Qué sucede una vez que un Redentor cumple su cometido en una tierra? Siguiendo la línea de Moisés 1:38, donde se nos recuerda que las obras de Dios no tienen fin, podemos especular sobre un ciclo infinito. Si el Primogénito en cada caso recibe la mayordomía de crear y redimir, entonces "los mundos son y fueron creados" por el Unigénito no como un evento histórico único, sino como un proceso eterno.

Esta perspectiva no fragmenta la divinidad; la magnifica. Presenta un universo donde el autosacrificio y la redención no son anomalías, sino la ley fundamental sobre la cual se construyen todos los reinos. Como sugirió Brigham Young, el Señor organiza una tierra, la puebla y permite que descienda a un estado de oscuridad para que, mediante un Redentor, pueda ser exaltada a los reinos más altos de la eternidad.

Punto de ComparaciónVisión del "Salvador Único"Visión de la "Pluralidad de Redentores"
Concepto CentralJesucristo es el único Redentor para todos los mundos creados por nuestro Padre."Hijo" y "Unigénito" son títulos funcionales para el redentor de cada mundo.
Alcance de la ExpiaciónUn solo sacrificio en la Tierra cubre billones de seres en mundos incontables.La ley de la redención es una ley eterna que se repite en cada esfera creada.
El Rol de la TierraEs el planeta más inicuo; el único donde se atreverían a crucificar a su Dios.Es una de las muchas esferas que siguen el patrón eterno de caída y rescate.
El TentadorUn solo Lucifer actúa como el opositor de todas las creaciones del Padre.Cada tierra tiene su propio tentador para garantizar el albedrío (según Brigham Young).
Base doctrinal"Sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios" (D. y C. 76:24)."Toda tierra tiene su redentor, y cada tierra tiene su tentador" (JD 14:71).
Naturaleza del TítuloNombre propio y exclusivo de una Inteligencia específica (Jehová).Un oficio del Sacerdocio alcanzado por las inteligencias más nobles de cada ronda.

La Inalterable Majestad del Redentor


Es fundamental comprender que, independientemente de cuál de estas dos visiones resuene más en nuestro corazón, ninguna de ellas rebaja la divinidad de la misión de Cristo.

Si abrazamos la idea de un Salvador Único para la infinitud de las creaciones, nos asombramos ante Su capacidad de cargar los dolores de billones de seres en mundos incontables. Por otro lado, si consideramos el modelo de una Sucesión de Redentores bajo un patrón eterno, Jesucristo se convierte en el estandarte perfecto de una ley universal de amor. En este escenario, Su divinidad es la manifestación perfecta del carácter de Dios que se repite por las eternidades. Lo que hace que la Expiación sea eficaz es la calidad infinita del Ser que la realizó.

El Amor que Sostiene los Mundos

Al contemplar la inmensidad del espacio, es fácil sentirse insignificante. Sin embargo, el estudio de la Expiación nos lleva a la condescendencia de Dios. Como aprendió Nefi (1 Nefi 11:16-26), la esencia del Evangelio no reside solo en crear galaxias, sino en un Dios que desciende de Su trono para caminar entre nosotros.

Hoy vemos "por espejo, oscuramente" (1 Corintios 13:12), pero brilla una certeza: no somos huérfanos en el cosmos. En el Getsemaní y en el Calvario, se pagó un precio que une lo infinito con lo personal.

Te invito a reflexionar: Al mirar las estrellas esta noche, ¿qué siente tu espíritu? ¿Ves a un Dios tan vasto que abraza billones de civilizaciones con un solo acto de amor, o a un Padre tan detallista que establece un plan de rescate perfecto para cada una de Sus creaciones? Sea cual sea tu respuesta, el Redentor vive, y Su amor es la fuerza que mantiene unidos los mundos.

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